viernes, marzo 24, 2017

Semana 27/30.03.17.



Se inicia unidad con el Texto 02.


De aquí saldrá la otra mitad de una nota de coeficiente uno.

sábado, marzo 18, 2017

Semana 20/23.03.17


En algunos cursos, habrá un trabajo con el Texto 01.1, y noticias asociadas.
(Tema: deep learning  y etc.)

En otros curso, el trabajo será sobre el Texto 01 (tema: 'Tres caminos').

En otros aun, recién se terminará de ver los contenidos.

sábado, marzo 11, 2017

Texto 01.1

Semana 13/16.03.17.

Se inicia el curso con una 'nivelación' a través del Texto 01 especialmente para alumnos que el pasado año no trabajaron con estas ideas.

Para quienes ya conocieron la idea de 'los tres caminos' en tercero medio, se publica un Texto 01.1, complementario,  a través de este link :


http://www.theclinic.cl/2017/01/19/martin-hilbert-experto-redes-digitales-obama-trump-usaron-big-data-lavar-cerebros/
 Ofrece otra perspectiva acerca de la 'cuarta derrota' del hombre, tema corolario de 'los tres caminos'.





Para mayor competencia en el tema, infórmese acerca del archivo 'Vault 7':




http://www.elmercurio.com/blogs/2017/03/08/49402/WikiLeaks-revela-el-arsenal-de-espionaje-informatico-que-habria-implementado-la-CIA.aspx


http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=342323



sábado, marzo 04, 2017

Texto 02




Profesor:     Jorge Henríquez M.

Asignatura:  Filosofía.

Nivel:          Cuarto Medio

Contenido:   Texto 02

                     Las Caoides.



1.-El Caos.

Ya Hegel había anticipado que en un principio el ser y la nada son una unidad. Constituyen entre sí una ecuación perfecta que carece de contenidos: un caos. Una totalidad perfecta. (Cp. La ley cero de la termodinámica y la segunda ley de esta teoría.)



El caos se define menos por su desorden que por la velocidad infinita por la cual se disipa toda forma apenas bosquejada. Es un vacío, pero no corresponde a la nada; es una virtualidad que contiene todas las partículas posibles y extrae todas las formas posibles que surgen para hacerlas desaparecer en seguida, sin consistencia ni referencia, sin consecuencia. Es una velocidad infinita de nacimiento y desvanecimiento

Pero en esta indeterminación y vacío surge una primera fractura en la Totalidad: la posibilidad de una diferencia entre el ser y la nada, el comienzo del devenir en que la indistinción entre ser y nada ha sido anulada. En el torbellino hay una línea, un pliegue que separa al ser de la nada; el ser es el despliegue, el poner en acto lo que contiene el pliegue. La nada es el repliegue, lo que no llegó a cristalizar, o bien es el despliegue sin final, como cuando al pelar una cebolla al fin nos quedamos sin nada.

Con el devenir, el ser y la nada inician su distanciamiento, su mutua negación y de esta lucha surge la realidad como expresión de la diferencia entre lo indeterminado y lo determinado, entre lo amorfo y lo singular, entre el desorden y el orden. (Cosmológicamente esto se expresa como la curvatura del espacio y la relatividad del tiempo.) Las interacciones son lo que hacen que la nada llegue a ser algo; en efecto, “para que haya organización es preciso que haya interacciones, para que haya interacciones es preciso que haya encuentros, para que haya encuentros es preciso que haya desorden (agitación, turbulencia).” (1)

Desde la distancia, la realidad nos parece continua, pero al hacer una aproximación vemos que tal continuidad es en verdad un torbellino, un infinito de singularidades o pliegues. ‘Singularidad’, porque cada pliegue es único e irrepetible. La posibilidad de aparición de un pliegue es ‘simple’= infinita y genérica, pero su probabilidad es compleja= local e inestable. Por ejemplo, el Universo se expande a través de una curvatura conformada por pliegues de espacio-tiempo. Lo real nos parece estable porque los pliegue generan consistencia, pero lo real es esencialmente un gran despliegue de inestabilidad.

El caos escapa a toda predicción posible, y por esto es que más que oponerse al orden, se opone al determinismo. Por ejemplo en física, un movimiento determinista es la trayectoria de una partícula que en un tiempo presente x marca el desarrollo para dicha partícula en un tiempo futuro y. Así por ejemplo, el lanzamiento de una pelota es calculable a partir de la posición original del lanzador. Pero hay casos más complicados en donde la evolución de la partícula es previsible pero no predecible. Como se dice en los institutos de meteorología: “se puede prever el tiempo que hará pero no predecirlo”. Edward Lawrence bautizó este fenómeno como el efecto mariposa: “El aleteo de una mariposa en Australia produce una tempestad algunos meses más tarde en San Pedro de Atacama”. Como se observa la causa del caos es la extrema sensibilidad a las condiciones iniciales; de allí viene su carácter no determinista.

Por mucho tiempo la turbulencia fue identificada con el desorden o ruido. Hoy se sabe que no es así. En efecto, mientras el movimiento turbulento aparece como irregular o caótico en una escala macroscópica, está por lo contrario esta turbulencia altamente organizada a nivel microscópico. Visto desde este modo, la transición desde la estabilidad del flujo universal hacia la turbulencia es un proceso de auto-organización. [Cp. Autopoiesis ] Parte de la energía del sistema, que en el flujo estable estaba en el movimiento térmico de las moléculas, está siendo transferida a movimiento microscópico organizado.

Los hombres procedemos del caos, duramos un instante y luego desaparecemos en el caos.



(Revise apuntes de Tercero Medio en que se trata el concepto de caos en el contexto del paradigma de la complejidad.)



Cuando la diferencia entre lo que se despliega y lo que se repliega es clara, entonces hay un

principio de orden. Cuado esta diferencia es inestable, cuando hay in-diferenciación lo real es complejo e indeterminado; se le llama turbulencia y catástrofe (la forma adquiere mayor velocidad que el contenido). (Así también es un pliegue lo que separa a lo real de lo imaginario.)



2.-El Hombre

Ahora bien, si Nietzsche estuvo en lo correcto al anunciar la muerte de Dios, o sea si dios no existe, entonces el Hombre, nosotros somos caos. Antes del nacimiento de Cristo ya el poeta Lucrecio lo había sospechado: “algunas veces en tiempos y espacios indeterminados, la universal caída de los átomos es perturbada por una ligera desviación: el clinamen. El vórtice que de esto resulta permite la aparición del mundo, de todas las cosas naturales”.



“Ciertamente no hubo un designio por el que los átomos se colocaran en un orden particular, ni decidieron ellos qué movimiento debía hacer cada uno. Los átomos se dieron golpes de muchas maneras y fueron acarreados por su propio peso infinitas veces hasta el presente. Se han acostumbrado a moverse y a encontrarse de muchas maneras, Oir esta razón resultó que luego de verse dispersados en todas direcciones a través de un tiempo muy vasto, y probando toda clase de combinación y movimiento, a la larga se unieron para formar grandes cosas, como la tierra, el mar, el cielo, y la generación de las cristuras vivientes.” (2)



Sin embargo, no todo está perdido. Por ejemplo el filósofo Deleuze sostiene que el hombre es Acontecimiento: el caos sufre una sección, un corte. Y en esa herida aparece, oh milagro!, una consistencia, una realidad que ha escapado del caos, aparece nuestra identidad. El acontecimiento es anterior a la distinción sujeto/objeto (y a todos los pares de opuestos con que el dualismo ha intentado pensar la realidad). El acontecimiento rompe la homogeneidad del ‘mundo verdadero’ cuya lógica sólo manejaba fórmulas para cosas estables. Por ello, no sirve la lógica binaria para pensar este tipo de entes.

Entendernos a nosotros mismos como acontecimiento quiere decir que no podemos ser reducidos a una ley determinista (como lo hace el mecanicismo); pero tampoco ser reducidos a un caos arbitrario (como lo hace el nihilismo). En lugar de entender al acontecimiento desde el determinismo, mejor intentar entenderlo en términos de inestabilidad, de horizonte temporal, de atractor fractal. Según Deleuze esto quiere decir que el acontecimiento está en un plano de inmanencia, y este plano es fractal porque nunca se llega al horizonte que se señala. Como aclaración, considere esta oposición entre un ‘principio geométrico’ y un ‘principio fractal’: para Euclides, el orden geométrico tiende a la linealidad, a la eliminación de lo irregular y discontinuo. Supone que las formas generales no son afectadas por la contingencia espacio-temporal, y estamos a un paso de declarar que el orden clásico de las formas es el resultado de una voluntad de modelamiento. Contrariamente el principio fractal (o ‘geometría fractal’), piensa que el carácter fractal de las formas está asociado a la indeterminación y la singularidad. Las irregularidades infinitesimales de los objetos efectivos, naturales no son reducidas analíticamente sino que tratadas cuantitativamente.

El acontecimiento surge del devenir. Los hombres vivimos en este devenir y allí es donde surgimos como acontecimiento. El devenir es el punto donde se relacionan, se unen lo simple y lo complejo, se mezcla el pasado, el presente y lo futuro. Por esto es que el devenir no está en el tiempo, es una espera infinita que ya ha pasado infinitamente. En los sistemas simples o estables, todas sus trayectorias convergen hacia un mismo atractor. Pero en los sistemas complejos o inestables se han descubierto atractores fractales (Mandelbrot) causantes de un comportamiento caótico para el que no es posible describir una trayectoria sino sólo un horizonte. Sin embargo por esto mismo un sistema caótico no debe ser entendido como el puro azar o el desorden.





Entendernos a nosotros mismos como acontecimiento quiere decir que los hombres somos relación, no somos cosas materiales ni un agregado mecánico de partes simples. No preexistimos al encuentro con el Otro, sólo somos en tanto que estemos ‘en relación con’..

Como acontecimiento fluctuamos en dos direcciones opuestas: hacia un estado de cosas actual, finito o hacia la pura virtualidad, lo infinito. En la virtualidad nada ocurre, no hay tiempo. En cambio, la actualidad ocurre en un instante. Como ejemplo de acontecimiento, considere el encuentro de dos hombres que miran la misma cosa, pero ven un objeto distinto cada uno de ellos ( una misma mujer para un observador x es atractiva sexualmente, mientras que para el observador y, esa mujer es mi querida madre). Este objeto es un acontecimiento.

El sentido de esta fluctuación es el fundamento teórico del llamado ‘Movimiento Slow’. Se distinguen dos tipos de hombre: los hay ‘lentos’ y otros ‘ rápidos´.   El rápido es atareado, controlador, agresivo, apresurado, analítico, estresado, superficial, impaciente y activo. El lento: sereno, cuidadoso, receptivo, silencioso, intuitivo, pausado, paciente y reflexivo. La cultura actual prefiere al hombre rápido, porque ahora vale más la cantidad que la calidad. (3)

Intentemos todavía aclarar este concepto del hombre como acontecimiento.

Si Dios no existe, entonces desaparece el fundamento, el origen del sentido de la realidad. A partir de esta herida que deja Nietzsche, la filosofía ya no puede buscar el sentido de las cosas hacia arriba, en lo divino. Comienza la búsqueda hacia abajo, en lo humano.

Una de las primeras soluciones es la llamada filosofía del absurdo, muy bien representada por Albert Camus (v. texto 03). Éste piensa que lo opuesto al sentido es el sinsentido o lo

absurdo; el sinsentido se entiende, pues, como un defecto, una deficiencia del sentido. (San Agustín había pensado algo similar. En su teología, el mal es un aspecto del bien. Este argumento ‘salva’ a Dios.) Es una relación ‘simple’ entre sentido y sinsentido.

Sin embargo, aparecen después de Camus filosofías más radicalmente nihilistas que aceptan la autonomía del sinsentido. Es una relación ‘compleja’ entre sentido y sinsentido. Niegan la existencia del sentido y afirman la existencia del sinsentido.  Es una relación compleja entre sentido y sinsentido. Niegan la existencia del sentido y afirman la existencia del sinsentido. Y precisamente un defecto del sinsentido es producir demasiados sentidos. Lo que es un sinsentido.



Es el caso de Deleuze. Veamos:

En Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll muestra con claridad lógica que si uno a partir de un nombre( o palabra) pregunta, como Alicia, ‘qué significa?’, y al serme dada otra palabra como respuesta reitero la pregunta (‘cuál es el significado del significado del significado …?’), entonces veo que nunca podré salir de una circularidad, de una para-doja. O sea, buscando el sentido veo que el sentido no existe. Existe el puro devenir que no tiene sentido. (Cp. Nietzsche: el mundo es inocente.)

( Como aclaración terminológica, baste por ahora con lo siguiente: la lógica sostiene que el significado de una proposición son los conceptos, los atributos de las cosas. En cambio el sentido alude a la realidad que existiría ‘más allá’ del lenguaje y de los conceptos: al acontecimiento.)



Después de la muerte de Dios, queda el hombre, decíamos más arriba, como acontecimiento: es aquí donde aparece el sentido pero como producto. No preexiste al hombre.

El sentido no existe fuera del lenguaje: in-siste.

Sin embargo, no es lenguaje. Qué es entonces?

El sentido aparece entre el lenguaje y las cosas. Por esto no cabe preguntar por el sentido del acontecimiento: el acontecimiento es el sentido mismo. Por ejemplo: cuando hago un viaje (suponiendo que soy nihilista, ateo y similares), no tiene importancia hacia dónde voy; importa el hecho de viajar, por sí mismo. O sea: el único viaje con sentido es ir hacia ningún destino. Pero esto esto no tiene sentido. Como Ud. ve, la circularidad es inevitable:

El sentido queda siempre abierto (o sea, la falta de sentido).

Más adelante retomamos esto.



3.-Las caoides.

Pero los hombres somos débiles y tendemos a olvidar que somos una suerte de anomalía en el caos. Es así que pedimos un poco de orden para protegernos del caos. No hay cosa que resulte más dolorosa, más angustiante que la pérdida de lo que amamos, de las ideas, de las cosas, del sentido. Por este motivo nos asimos con fuerza a opiniones establecidas. En estas opiniones encontramos reglas, normas, un orden, un sentido que nos protege. Nos formamos una opinión y la usamos como una especie de paraguas que nos protege del caos.

Pero el caos, para disgusto del orden establecido, tiene tres hijas: la ciencia, la filosofía y las artes. Curiosamente estas tres disciplinas quieren que rompamos el paraguas protector y nos sumerjamos en el caos. Las tres disciplinas proceden por crisis o sacudidas. La lucha contra el caos no puede darse sin afinidad con el enemigo, porque hay otra lucha que se desarrolla y adquiere mayor importancia, contra la opinión que pretendía no obstante protegernos del propio caos. Pero sólo a este precio se vence al caos: la lucha contra el caos no es más que la lucha más profunda contra la opinión, pues de la opinión procede la desgracia de los hombres, como lo anunció Buda hace ya tiempo.





Las realidades generadas por estas tres disciplinas se llaman caoides, porque es un caos que ha sido transformado para uso del hombre.

En un texto violentamente poético, Lawrence describe lo que hace la poesía: los hombres incesantemente se fabrican un paraguas que les resguarda, en cuya parte inferior trazan un firmamento y escriben sus opiniones; pero el poeta, el artista practica un corte en el paraguas, rasga el propio firmamento, para dar entrada a un poco del caos libre y ventoso para enmarcar en una luz repentina una visión que surge a través de la rasgadura, la noche estrellada de Neruda o la manzana de Cézanne o la silueta de Macbeth. Entonces aparece la multitud de imitadores que restaura el paraguas con un paño que vagamente se parece a la visión, y la multitud de glosadores que remiendan la hendidura con opiniones: es la comunicación. El artista, como se ve, pelea menos contra el caos que contra los tópicos de la opinión. El pintor no pinta sobre una tela virgen ni el poeta escribe sobre una página en blanco sino que la página y la tela están ya tan cubiertas de tópicos preexistentes, preestablecidos que hay primero que tachar, limpiar, incluso desmenuzar para hacer que pase una corriente de aire surgida del caos que nos aporte una visión iluminadora del caos. El arte efectivamente lucha con el caos pero para hacer surgir una visión que lo ilumine un instante. El arte pelea con el caos para arrebatarle las armas que dirige contra la opinión, para vencerla con armas de eficacia comprobada.







Después el filósofo, el científico el artista, regresan del país de los muertos.





3.1.-El científico regresa del caos con unas variables convertidas en independientes porque ha desacelerado la velocidad infinita del caos. Toma el científico un trozo de caos , lo pone en un sistema de coordenadas finitas a partir de las cuales un observador parcial forma un plano de referencia, que abarca desde las probabilidades locales hasta una cosmología global. Todo esto expresado en proposiciones.

A diferencia de la filosofía, la ciencia renuncia a lo infinito, a la velocidad infinita, para adquirir una referencia que pueda actualizar lo virtual. La filosofía sin renunciar a lo infinito le da una consistencia a lo virtual mediante los conceptos; la ciencia, en cambio, le da una referencia a lo virtual para actualizarlo mediante las funciones.

El plano de referencia en que opera la ciencia es como una detención del movimiento en una imagen. Es una desaceleración fantástica, y la materia se actualiza en virtud de esta desaceleración. Una función es una desaceleración. Reducir la velocidad equivale a poner un límite al caos; este límite forma una constante universal que no se puede superar. Y debajo del límite están las variables. El plano de referencia sólo contiene una relación entre valores de la variable.

El objeto de la ciencia no son, pues, conceptos sino funciones. Estas funciones operan como proposiciones. Las proposiciones se refieren a objetos. Y los objetos son construidos por la funciones.



3.2.-El artista vuelve con figuras estéticas, es decir, un plano de composición que si bien está hecho de materiales finitos realiza el milagro de hacer aparecer otra vez lo infinito. En la experiencia estética lo finito actualiza lo infinito. El arte toma un trozo de caos en un marco, para formar un caos compuesto, un caosmos como decía Joyce. El arte conserva, en el lienzo, en las palabras, y lo que conserva es un bloque de sensaciones: este bloque está compuesto de perceptos y de afectos; ahora bien, los perceptos ya no son percepciones porque no remiten a un objeto, y los afectos ya no son afecciones(sentimientos decimos en Chile): ya son independientes de las personas que alguna vez los experimentaron; las personas pasan por estos objetos y los objetos quedan; (el percepto es el paisaje de antes del hombre, en la ausencia del hombre; y los afectos son los devenires no humanos del hombre. –Cezanne: el paisaje es invisible porque cuanto más penetramos en él somos sustraídos del mundo objetivo pero también somos sustraidos de nosotros mismos. No se está en el mundo, se deviene con el mundo---). Las sensaciones, o sea un compuesto de perceptos y afectos, son seres que valen por sí mismos y exceden cualquier vivencia. Están en la ausencia del hombre porque el hombre es él mismo un compuesto de perceptos y afectos.



El artista crea bloques de perceptos y de afectos, y la única ley de la creación artística es que el compuesto se sostenga por sí mismo. Conseguir que se sostenga en pie por sí mismo es lo más difícil.

Y otra maravilla del arte: aun cuando el material durara sólo unos segundos, daría a la sensación el poder de existir y de conservarse en sí en la eternidad que coexiste con esta breve duración. Mientras el material dure, la sensación es eterna durante esos mismos instantes (Según Artaud, Van Gogh es el único pintor que nos hace olvidarnos que estamos ante una pintura. A Van Gogh no le sobra materia: toda la convierte en sensación. [cp. del film “Amadeus” la ocasión en que el emperador José II observa a Mozart el que sus obras contienen:’ too many notes, my dear Mozart’] .)





Los artistas son como los filósofos: tienen a menudo una salud precaria y frágil, pero no por culpa de sus enfermedades ni de sus neurosis, sino porque han visto en la vida algo demasiado grande para cualquiera, demasiado grande para ellos, y que los ha marcado discretamente con el sello de la muerte. Pero este algo es también la fuente o el soplo que los hace vivir a través de las enfermedades.





3.3.-El filósofo retorna con el concepto: el concepto está en el plano de inmanencia de que hablaba Deleuze más arriba. Por eso sólo la filosofía puede manipular conceptos. El concepto se define por la inseparabilidad de un número finito de componentes heterogéneos recorridos por un punto en sobrevuelo absoluto, a velocidad infinita. El concepto expresa sólo acontecimientos, no cosas ni ideas ni esencias. El concepto no se refiere a nada, no es una proposición: es autorreferencial, se plantea a sí mismo y plantea su objeto. Es conocimiento, sí, pero conocimiento de uno mismo, y lo que conoce es el acontecimiento puro, que no se confunde con el estado de cosas en el que se encarna. La filosofía debe deslindar siempre un acontecimiento de las cosas [cp Maturana acto de distinción/ diferencia estructura y organización].

La ciencia y la filosofía siguen dos sendas opuestas, porque los conceptos filosóficos tienen como consistencia acontecimientos, mientras que las funciones científicas tienen como referencia estados de cosas. La filosofía usa los conceptos para extraer del estado de cosas un acontecimento consistente, una sonrisa sin gato: la ciencia, en cambio, usa las funciones para actualizar el acontecimiento, o sea, convertirlo en cosa referible.

El concepto sirve para ‘salvar al infinito’, o sea para darle consistencia, Un concepto no es una idea. Ésta es una ficción, en el mejor de los casos un instrumento que el concepto usa para llegar a un ser real, o sea, a un acontecimiento. El concepto surge allí donde la filosofía ha seccionado el caos dándole consistencia, o sea realidad. El concepto es una realidad caoide: remite a un caos que se ha vuelto consistente. Aplicado al hombre mismo, el concepto es lo que permite que el acontecimiento salga del caos, y que pueda constituir al hombre. Pero también el concepto es lo que impide que el acontecimiento que somos se agote en un estado de cosas fijo y final. Cuando me estoy convirtiendo en cosa, el concepto me devuelve hacia el devenir (que es virtualidad y no actualidad) y puedo volver a empezar. Con el concepto el hombre se está creando continuamente. Cuando me estoy convirtiendo en cosa, o sea, consumando un significado, puedo replegarme hacia el lenguaje, hacia el sentido. El ejercicio filosófico es lo que permite esta oscilación.



Intentamos aclarar esto:

Los griegos llamaron δοξα a la opinión. La doxa corresponde al buen sentido, como se señaló más arriba; son las opiniones aceptadas por la comunidad con las que intentamos protegernos del caos del sinsentido.



Entonces qué es una παρα δοξα.

El filósofo es quien abre las cosas que están selladas por el sentido que les atribuyó la costumbre. Para esto dispone de los conceptos. El resultado es que aparecen siempre dos series en juego:

-la serie de la doxa, del buen sentido, del sentido común;

-la serie de la para-doja que muestra que el sentido de la serie anterior es en verdad un sinsentido.



Desde un punto de vista más acotado, se puede decir que el filósofo descubre áreas fractales  allí donde la doxa sólo percibe cosas finitas



Por esto es que la filosofía sólo puede existir en la paradoja, el sinsentido, lo acontecimiento, en lo infinito.



Mallarmé aludía a esto con la imagen del Mimo, porque éste esquiva el estado de cosas y se limita a una alusión perpetua sin romper el hielo. Semejante mimo no imita la vivencia sino que construye el concepto. No busca la función de lo que sucede, sino que extrae el acontecimiento, o sea la parte que no se deja actualizar, la realidad del concepto. No desear lo que ocurre, con esta falsa voluntad que se queja y se defiende, y que se pierde en la mímica, sino llevar la queja y la furia hasta el punto en el que se vuelven contra lo que ocurre, para establecer el acontecimiento, extraerlo, sacarlo en el concepto vivo. La filosofía no tiene más objetivo que volverse digna del acontecimiento. El mimo es el concepto efectuando el movimiento infinito.



Difícil trazar la línea divisoria entre arte y filosofía.



Considere aun lo que un payaso de circo le dijo a Jodorowsky:



“Soy un payaso. Un ser imaginario que vive en un universo onírico: el circo. Sin embargo los sueños son reales como símbolos. El espectáculo se desarrolla en una pista circular, un mandala, una representanción del mundo, del universo. La misma puerta es a la vez entrada y salida. Eso quiere decir que la meta es el origen. Sales de la nada, llegas a la nada.”(4)







Notas:



(1) E Morin: El método. La naturaleza de la naturaleza.

(2) Lucrecio: De rerum natura.

(3) Carl Honoré: Elogio de la Lentitud.

(4) A. Jodorowsky: La danza de la realidad.





Bibliografía:

Deleuze/Guattari: Qué es filosofía.

G.Deleuze: Lógica del Sentido.

I. Prigogine.: Entre el tiempo y la eternidad.

Lucrecio: De rerum natura.

M. Colodro: Reflexiones sobre el caos.

A. Spire: El pensamiento de Prigogine.



Ed.23.02.13.



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Texto 01


Profesor:    Jorge Henríquez M.

Asignatura: Filosofía.

Nivel:         Cuarto Medio.

Contenido: Texto 01. Introducción.



1.-  El contexto.

       Un curso de filosofía que sea de utilidad para un alumno de cuarto medio, debe ofrecerle útiles, precisamente. En el siglo xxi, a más de un siglo de la muerte de Dios, estas herramientas están, nos guste o no, en la filosofía del lenguaje y en la ontología del observador. Con estas herramientas tenemos que construir la ética: respetarnos a nosotros mismos y respetar a los demás.



        Ha existido el teísmo; luego vino el a-teísmo. Vivimos ahora después del ateísmo. Pero nadie sabe qué es esto que estamos viviendo. Ni siquiera tiene nombre.



       Tiene el alumno derecho a no estar de acuerdo con lo anterior y encontrar miserable este mundo sin moral ni objetividad. Todavía más: puede seguir buscando la salida de la caverna, como aconsejaba Platón. Para aprobar el  curso debe, sin embargo, esforzarse por demostrar la existencia de la verdad y un método para conducir a los hombres ciegos hacia esa verdad: fuera de la caverna.

        



2.- Hacia el concepto de Observador. (1)



     

      Pensar filosóficamente significa transitar desde la multiplicidad de las cosas hacia la unidad que está detrás de esta multiplicidad. Para llegar a esta unidad, el pensar filosófico usa los conceptos como medios. Las cosas son muchas; el concepto que las une es sólo uno.



Uno de los problemas que enfrentan los filósofos es definir dónde cabe encontrar la buscada unidad. Se trata de encontrar el criterio último de realidad que sostiene a la multiplicidad de las cosas. Este problema lo llamamos la encrucijada ontológica.

En filosofía, la ontología es el estudio del Ser, el fundamento último de todos los seres particulares. Todas las cosas comparten una propiedad común: son. Pues bien, la ontología se preocupa de determinar qué es este ser común a todas las cosas que son.



Sostenemos  que hay sólo tres posturas ontológicas básicas, tres caminos para salir a la búsqueda del Ser.

 Estos tres caminos son el camino físico o de la naturaleza; luego  el camino que se dirige a un espacio que está más allá (metá, en griego)  (2) del mundo físico o natural y, por último, el camino que les asigna a los seres humanos la propiedad de ser ellos los que  confieren la unidad y que llamaremos el camino antropológico. Las tres posturas ontológicas básicas son, por tanto, la física, la metafísica y la antropológica.





2.1.- El camino del mundo.

La realidad es lo Φυσις. Se busca hacia abajo.  Este modelo naturalista  ha creído que la realidad consiste en una totalidad sin partes, sin cosas diferentes y opuestas entre sí. Se le ha llamado holismo a esta forma de pensar (del griego оλον = todo ). En el caso del hombre, éste habría formado parte de la naturaleza, sin necesidad de tener conciencia ni civilización. El cosmos en su totalidad habría sido a la vez material y espiritual; los dioses y la naturaleza eran lo mismo, y los hombres éramos parte de esta totalidad continua. La  realidad es un sistema circular en que las partes son funcionales al todo, es decir están entre sí en una relación de interdependencia, lo que impide pensarlas como distintas entre sí:  sujeto y objeto no pasan de ser nombres puestos a sendas abstracciones operativas, habiendo en verdad una conexión de naturaleza no material  entre todas las ‘cosas’ del universo. Este sistema circular ‘ecológico’  es llamado La Mente, y es análogo a un sistema cibernético pero no inerte sino que dotado de vida. Históricamente, esta epistemología se correspondió con las primeras formas de representación de la realidad elaboradas por el pensamiento humano, y  se conservó hasta fines de la Edad Media  bajo la forma de alquimia, esoterismo, ocultismo, y otras denominaciones, siendo finalmente derrotada por el pensamiento racionalista triunfante en el Renacimiento.







2.2.-El camino de Dios.

       Este es un modelo metafísico: postula que lo real está μετά = más allá  lo φΰσις = la realidad natural. Es un modelo transcendentalista pues cree que el mundo material es una ilusión sostenida desde arriba por el mundo espiritual. (En cambio 2.1. es inmanentista pues cree que la realidad se sostiene por sí misma y no tiene nada debajo.) Esto en filosofía se llama dualismo: hay dos mundos, uno verdadero, falso el otro, bueno uno, malo el otro. El mundo material es cambiante; eterno e inmutable es el mundo del espíritu.

 Platón primero y el cristianismo después refuerzan la idea de que el mundo espiritual es superior al mundo material. En el  hombre, este dualismo es vivido como la oposición entre el cuerpo material y el alma. A través del cuerpo recibo información del mundo material y sólo la razón me permite pensar el mundo verdadero. El sentido de la vida humana es soportar las  miserias del mundo material y llega después de la muerte mi alma inmortal a reunirse con Dios.

Uno de los rasgos destacados de la opción metafísica es el cuestionamiento del estatuto de realidad del mundo sensorial. Éste  pasa a ser concebido como ilusión, sombra o mera apariencia. Con ello se inicia inevitablemente un proceso de creciente divorcio entre el sentido común y este tipo de pensamiento filosófico, el cual comienza a  convertirse en un  dominio restrictivo, para iniciados en la práctica intelectual de la filosofía. A partir de ese momento, la vida cotidiana toma un camino y la filosofía toma otro.





2.3. El camino del hombre.

      Es el modelo antropológico. Se busca no hacia abajo ni hacia arriba sino hacia los lados. A diferencia de los dos modelos precedentes, aquí no hay una realidad externa al hombre, sea material o espiritual: el hombre es el fundamento de la realidad. Si hay una realidad más allá del alcance del hombre, no lo podemos saber. Esta idea que, como veremos en este curso de filosofía, ha ido siendo aceptada por la ciencia del siglo xxi, había sido postulada ya por unos filósofos griegos llamados sofistas. Protágoras: El hombre es la medida de todas las cosas.

  No se puede ahora distinguir entre realidad e interpretación de la realidad. Ya no hay una verdad objetiva, válida para todos sino que hay verdades relativas a los sujetos. En el mejor de los casos, la verdad y el bien moral son convenciones, acuerdos a que los hombres llegan entre sí.



Es interesante tomar en cuenta que la discusión del  arch (arjé), que desplegaran los filósofos naturales o físicos, se identificaba muchas veces con el afán de determinar la medida de todas las cosas. Esa connotación la vemos presente, por ejemplo, en Heráclito, que reivindicando el papel del logos, el lenguaje,  lo concebía no sólo como principio rector de todas las cosas, sino también como razón, ley o medida. Para los sofistas, la unidad no debemos buscarla en la naturaleza ni fuera de ella. La unidad es algo que los seres humanos les confieren a las cosas. Será a partir del legado de los primeros  filósofos físicos que se desarrollará la opción antropológica, de la misma manera como dentro de ellos, a través de Parménides,  se desarrollará más tarde la opción metafísica.

 Tal  como Parménides representará, dentro de los filósofos naturales un antecedente importante para la opción ontológica metafísica, Heráclito representará un antecedente importante para la opción ontológica antropológica. No en vano Heráclito nos señala que no se ha limitado a indagar en torno a los fenómenos de la naturaleza, sino que nos advierte que lo ha hecho también al interior de su propia naturaleza. Para Heráclito la naturaleza incluye a los seres humanos. Al concebirlo así postula un estrecho vínculo entre las opciones física y antropológica, que será determinante siglos más tarde.



Los dos primeros caminos sostienen la idea de que la realidad tiene un piso, piso en que se sostiene todo lo que existe. Hay una primera realidad que es sólo aparente. La segunda es la verdadera realidad. La discrepancia entre estos dos primeros caminos radica en donde colocan ese piso.

 El tercer camino pone al hombre mismo como ese fundamento: la realidad deja de ser una realidad externa a la cual los hombres deban someterse. La realidad y la interpretación de la realidad no logran distinguirse. No puede ahora postularse la idea de una realidad objetiva, independiente de los seres humanos.

La noción de una realidad sin piso, no objetiva ha asustado históricamente a los seres humanos; para ellos representa una noción aterrorizante y han buscado alejarse de ella y aferrarse a aquello que pueda proporcionarles un sostén, un sentido de seguridad y estabilidad. Nos acerca a la idea de que la realidad es un abismo. La reacción de los metafísicos contra los sofistas en Grecia es un ejemplo de la aversión que esta idea es capaz de generar.



En suma, frente a la pregunta por el  fundamento de la realidad, disponemos de tres caminos diferentes: el camino de la naturaleza, el camino metafísico y el camino antropológico.







2.4. Reducción.

       Las ideas son mapas para ubicarse en  la realidad. Simplifiquemos el mapa precedente y reduzcamos los tres modelos a dos.



En efecto, a través de la historia, los modelos 1 y 3 han tendido a converger, incluso a fusionarse como está ocurriendo en la ciencia del siglo xxi. El hombre puede ser pensado como parte de un proceso natural, como viajero del cosmos. Dos importantes ejemplos de esta reducción:

La filosofía de B. Spinoza. Ya en el siglo xvii  este filósofo tuvo la audacia de pensar que la materia y el pensamiento son ‘modos de Dios’ por lo que el hombre si bien pierde su libertad al ser parte de una realidad más grande que él, esta realidad es más que naturaleza: es la divinidad  misma.

El segundo caso es, ciertamente, la teoría evolucionista de Darwin que no necesita mayor presentación.



Qué pierde el hombre con esta reducción?



Se han mencionado tres célebres ‘derrotas del hombre’a través de la historia de las ideas, ejecutadas por:

Copérnico,

Darwin,

Freud.



Habría una cuarta derrota,  desde fines del siglo pasado. Lo invitamos a investigar esta cuestión.



¿Qué gana el hombre con esta  reducción ?



En el texto “Tres creadores” (ver textos de tercero medio) (3), el hombre es el producto de un largo proceso cósmico, un producto de alta complejidad, dotado de atributos desconocidos para las especies ‘inferiores’. A los tres cerebros que identifica la ciencia, se ha  añadido un cuarto cerebro: el lugar donde se procesan los significados. (4). No vivimos en ‘la realidad’ sino en los significados construidos por nosotros.



Además, a mediados del siglo pasado aparece en física el polémico principio antrópico. En su versión más dura, significaría que desde que hay Universo todo habría ocurrido para que apareciera el hombre y diera una explicación del Universo.



 



 2.5. Tenemos pues dos modelos.

         (Consulte los textos sobre complejidad usados en anteriores cursos de filosofía)



        Modelo Metafísico                                       Modelo  Físico



               Trascendencia                                          Inmanencia

               Linealidad                                                Circularidad

               Orden                                                      Caos 

               Ser                                                          Hacer

               Heterenomía                                            Autonomía

               Eternidad                                                 Temporalidad

               Razón                                                      Sensibilidad

               Objetividad                                              Interdependencia





3.-Crisis del modelo metafísico.

   

Gott ist tot.



Con esta frase Nietzsche le da expresión al ateísmo que venía desarrollándose  ocultamente en la filosofía. El ateísmo significa que no existe un mundo verdadero debajo, más allá de este mundo, que es el único que hay. La ausencia de Dios es nihilismo en el sentido de que la realidad que queda carece de fundamento, es amoral, es irracional, carece de sentido, es caos. Pero Nietzsche se defiende de la acusación de nihilismo, puesto que  precisamente la concepción metafísica al desvalorizar ‘este’ mundo es lo realmente nihilista. Si Dios no existe, entonces una vida orientada a la vida después de la muerte es lo absurdo mismo.

El que no haya nada debajo de la realidad, significa que la esencia de lo real es caos y que los hombres débiles, los esclavos sienten miedo ante la nada e inventan un mundo verdadero, inventan a Dios. Los hombres de buena clase, los hombres fuertes, en cambio, inventan sobre las ruinas un nuevo mundo, sin ningún modelo de referencia como no sea su propia creatividad. Le inventan un sentido a su existencia.



Nihilismo o no, lo que vive el hombre común después de la ‘muerte de Dios’  a partir del siglo xx es una hipertrofia de un ego cada vez más funcional a los intereses de la sociedad tecnológica y de la economía de mercado, del capitalismo ‘duro’. Rousseau creía que los hombres nacen naturales y felices porque no tienen deseos, pero en el momento en que empiezan a reunirse aparecen los deseos; el resultado es la formación de la sociedad que está hecha para satisfacer esos deseos. El ‘yo  verdadero’ queda cada vez más oculto en lo inconsciente. La vida del hombre se empobrece  al verse desprovista de sentido y se reduce a satisfacer la definición de normalidad psíquica impuesta por la cultura. Por ejemplo, la sexualidad que originalmente es a-morfa, indiferenciada es convertida  en  una  identidad excluyente: masculina o femenina. Los componentes excluidos quedan bloqueados en el inconsciente y no pueden ser integrados, en condiciones normales, al resto de la personalidad.      Consecuencia de este empobrecimiento, son las soluciones patológicas a que el llamado ‘hombre light’, como lo llamó el psiquiatra. E. Rojas (5), debe recurrir para soportar una vida inauténtica y desprovista de libertad: una personalidad adictiva  en una sociedad que no está hecha para los hombres, sino para las máquinas. La personalidad adictiva es aquella que pretende darle sentido a su existencia satisfaciendo necesidades falsas,  que son falsas porque pertenecen al ego y no al yo verdadero.  El adicto es similar a lo que en cibernética se llama un sistema desbocado: aumento incontrolado de la cantidad hasta  que el sistema colapsa, sin que necesariamente se produzca un cambio en la cualidad, que podría ser la ‘salvación’ del adicto. (v. Prigogine, teoría del caos). Esto explica el consumo creciente de drogas y alcohol, así como las formas patológicas del amor y de la sexualidad. Es necesario aclarar que el uso de drogas y las prácticas sexuales ‘desviadas’  no son malas en sí mismas. Antes bien, las grandes culturas conocidas siempre usaron la droga y el sexo pero como un vehículo de ascenso hasta lo divino, y bajo la guía de  maestros ‘iniciados’.  En la sociedad actual, en cambio, la personalidad adictiva busca aplacar la angustia que le provoca una existencia pobre y estúpida. Por esto es que la droga y la sexualidad  terminan aumentando el sufrimiento del sujeto.  En otras culturas, en cambio, la droga no generó drog-adictos  ni el sexo generó psicópatas sexuales. (6)



Es decir, la muerte de Dios abrió nuevas posibilidades de desarrollo del hombre, pero la tecnología y el capitalismo convirtieron a las multitudes desesperadas en adictos al consumo.



En el campo de la epistemología, el nihilismo puede rastrearse en los principios del modelo de la complejidad. La idea fundamental es que la concepción mecanicista del universo (Galileo, Newton) es incapaz de ofrecer una explicación consistente para el comportamiento caótico de la realidad microfísica. Revise textos de tercero medio sobre este punto.





4.- Conclusión.

     El curso de filosofía, decíamos, se propone entregarle herramientas intelectuales para que Ud.:

a.-  realice una autoevaluación de lo que ha sido su vida,

b.- detecte los puntos de conflicto,

c.- diseñe una solución.



     La psico-terapia tardó siglos en llegar a hacer, ahora, lo que la filosofía siempre hizo desde su nacimiento: permitir que el ‘paciente’ decida libremente el grado de cambios que desea introducir en su vida, incluida la alternativa de no hacer cambio alguno. Los filósofos no saben qué es la verdad; mal pueden saber lo que es la normalidad. Si Ud. es feliz así como es, entonces no necesita filosofía. Cuéntenos cómo lo hace.



    Ya Platón se percató del problema. Es lícito obligar a un esclavo a ser libre?      



Notas:



(1) Rafael Echeverría: Ontología del Lenguaje.

                                    Por la Senda del Pensar Ontológico.

                                    El Observador y Su Mundo.



(2) Faltan acentos y espíritus a estos términos griegos. Consulte  al profesor de griego.



(3) Jorge Estrella: “Tres creadores: el Big-bang, al ADN y la Mente”. En visviri.blogspot.com



(4) Boris Cyrulnik: El Encantamiento del Mundo.



(5) Enrique Rojas: El Hombre Light.



(6) La próxima edición del DSM5 incluiría un ‘desorden de hipersexualidad’.

      http://www.dsm5.org/Pages/Default.aspx

                              



Ed.

23.02.14.-


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