Texto 01.
Profesor: Jorge Henríquez M.
Asignatura: Filosofía.
Nivel: Cuarto Medio.
Contenido: Texto 01. Introducción.
1.- El contexto.
Con el fin de que un curso de filosofía tenga sentido para un alumno de cuarto medio (“¿qué hago con mi existencia?”), se examinará al lenguaje como aquello que ha quedado a la vista después de ‘la muerte de Dios’.
Entrevista a Rafael Echeverría. (1)
Manuel Feliú.
El Mercurio 15.10.06.
Los ideales que otrora fundamentaron y propulsaron el movimiento de sociedades enteras hoy se encuentran en crisis. Esto lo que Echeverría llama la caída del modelo metafísico, es decir, la caída de la forma de comprender la realidad que se originó con Platón y Aristóteles y que puso al ser como fundamento absoluto y último de ésta. Hoy ha cambiado el paradigma bajo el cual nos movemos y los patrones por los que regimos nuestra conducta se encuentran en transformación, hecho que nos obliga a encontrar nuevas respuestas.
Echeverría (sociólogo y doctor en filosofía de la universidad de Londres) ha dedicado su vida a una investigación permanente sobre los fundamentos del ser humano, cuestión que lo llevó en un inicio a interesarse por Marx para luego alejarse en busca de filósofos que dieran cuenta de este cambio radical que mencionamos. Es así como se aproximó a las filosofías de Feuerbach y Nietszche, a Buber, a Heidegger, a Foucault y a Vattimo, todos ellos pensadores en que esta temática encuentra momentos de reflexión notables. Desde que conoce a Fernando Flores y a Humberto Maturana, el derrotero de su pensamiento se orienta hacia una visión sistémica de la existencia humana, poniendo el acento en el punto de vista del observador, cuestión que naturalmente hereda de la ontología del observador de Humberto Maturana. En esos años en California desarrolla su libro más conocido La ontología del lenguaje , como un modo de responder a algunas interrogantes que la línea de investigación de Flores había dejado abiertas. Hoy, a través de su empresa Newfields, tiene presencia en varios países hispanoparlantes en los que ha desarrollado couching ontológico como una forma eficiente de resolver problemas al interior de las empresas, las que también se enfrentan a los nuevos desafíos de este cambio de paradigma.
Próximamente en Chile está por ser publicado su libro Por la senda del pensar ontológico.
-¿Cuáles crees tú que son los antecedentes necesarios para comprender este cambio de paradigma que propones estamos viviendo?
“Estamos viviendo una de las mutaciones más importantes que podemos enfrentar, una crisis fundamental de las categorías básicas con las cuales operábamos, el cambio radical de nuestra concepción sobre cómo somos los hombres y dónde se pone en cuestión una respuesta hegemónica que definió el conocimiento, las formas de vida y una ética de la convivencia desde hace más de dos mil años. Este proceso de transformación se inicia hace casi doscientos años con Feuerbach, cuando se lanza en picada contra el edificio hegeliano y luego con Nietzsche. En un orden completamente distinto pero complementario, ambos filósofos se enfrentan al orden metafísico imperante anunciando la caída de éste, orden que surge con Platón y Aristóteles y que pone al ser como fundamento de la realidad, fuente de toda verdad y justificación última de nuestra conducta. Estamos en una crisis del criterio de unicidad y eso es lo central del pensamiento metafísico, que culmina en un punto único, inmutable y trascendente donde nos subordinamos todos y del que normalmente algunos se apropian, reivindicando ser su encarnación y procurando someter a los demás a su parecer, porque ellos aseguran que tienen el mejor acceso a la verdad. Hoy día lo que está en cuestión es eso, que se traduce en la mutación de una concepción fundamental del ser humano, en el cuestionamiento y articulación de una nueva concepción alternativa que pone el énfasis en la transformación siguiendo el camino alternativo de Heráclito. Este cambio de paradigma es fruto de la caída de la metafísica tradicional y de los sistemas totalitarios que mencionábamos, cuestión que abre un nuevo orden, que pone el énfasis en la acción y que pone en cuestión la noción de verdad, que defiende la perspectiva de la interpretación y que afirma la multiplicidad del fenómeno humano incorporando aspectos despreciados por la metafísica como son la corporalidad y la dimensión emocional –como lo muestra Nietzsche- y en donde, sin despreciar la razón, se le da un papel completamente distinto, y donde comienzan a establecerse bases para respuestas en todos los ámbitos totalmente nuevas. Es un claro donde el ser humano y toda actividad humana y el sentido de la vida y de las modalidades de convivencia se articulan en claves totalmente desconocidas hasta ahora”.
-Tu discurso es consustancial con el ser, en la medida en que lo requieres permanentemente para articular desde él tus posiciones. ¿Qué lugar epistemológico ocupa el ser?
“Creo que no hay mayor posibilidad de conocimiento si prescindimos de la noción de ser. La noción de ser tiene un rol fundamentalmente epistemológico porque inaugura la posibilidad del conocimiento. No podemos erradicar por completo esta noción, lo más que podemos hacer es relativizarla, pero no anularla por completo. Yo no puedo decirte que puedo prescindir de referencia alguna al ser porque comprometo la capacidad de conocimiento, y es por eso que sostengo con mucha fuerza que no rechazamos la noción de ser, siempre estamos siendo de cierta forma y aunque lo articulamos de forma imperfecta no puedo prescindir de que siempre estamos siendo. A lo que nos oponemos es a la absolutización del ser que lo congela y que hace de la acción un reflejo de un ser inmutable previamente constituido. La tesis central que proponemos es que la acción genera ser, justamente lo in verso del postulado metafísico que pone al ser precediendo a la acción, para nosotros el ser es generado y está generándose siempre en función del comportamiento. A la vez que refleja el comportamiento, el ser lo está constituyendo y eso es parte central de nuestra propuesta. Es por eso que me gusta que te refieras al ser desde un punto de vista epistemológico, pues creo que no hay posibilidad de conocimiento si eliminas por completo la noción de ser, el verbo ser es un artificio del lenguaje que hace posible el conocimiento.”
-Tener conciencia de esta problemática también implica asumir la responsabilidad de que lo que nosotros estamos diciendo probablemente no pueda ser respaldado desde el horizonte de la verdad...
“Absolutamente... y esto implica entonces que sólo podemos afirmar conjeturas, posibilidades. A mí personalmente me encanta descubrirme cuando mis propias conjeturas se caen, pues es como la reivindicación de que uno no puede son ofrecer una interpretación dentro de un mundo de infinitas interpretaciones y que estamos inevitablemente condenados a ser demostrados falsos.”
-¿De qué manera la ontología del lenguaje es una herramienta útil para enfrentar este nuevo orden?
“La ontología del lenguaje se pregunta por los condicionantes del actuar humano, por los condicionantes visibles y no visibles del actuar humano. Cuando las posibilidades de acción están limitadas, la metafísica da cierto tipo de respuestas, y nuestra lucha es contra esa metafísica, la que llevamos en la sangre, la que da respuestas condicionadas cuando no ve posibilidades distintas de la respuesta. “La ontología del lenguaje” nos identifica a identificar con claridad los condicionantes ocultos de nuestro comportamiento.”
Esta propuesta generó el rechazo de algunos lectores de “El Mercurio”.
Cartas sobre este artículo.
1.- S. Peña y Lillo.
“Señor Director:
He leído en Artes y Letras del domingo 15 de Octubre la entrevista en la que don Rafael Echeverría postula el fin del modelo metafísico y sostiene la necesidad actual de utilizar un nuevo ‘paradigma’, donde no existiera un ser preestablecido, sino cambiante y generado por el propio comportamiento humano.
No soy filósofo, sino médico, y sólo puedo opinar desde la perspectiva clínica, en la cual es impensable la ausencia de ser o modelo preestablecido y arquetípico, que condicione el normal desarrollo organísmico. De no existir, sería imposible formular un criterio para distinguir lo sano y lo patológico. Sin duda, existen variedades, tanto del comportamiento somático como anímico y aun pueden estimarse como ‘nuevas formas de ser’, pero de un ser anómalo y aberrante (diabético, eszquizofrénico, etc.), precisamente porque constituyen una transgresión de la ‘normatividad psico-biológica de la vida’: de aquello ‘que es como debe ser’; es decir, de lo quie coincide con la potencialidad genética de su ser original, ya presente –al menos en lo esencial- en el óvulo recién fecundado.
Es posible que mi comprensión de un tema ajeno a mi oficio sea imperfecta. Es, por lo mismo, que pienso de interés para los lectores el poder conocer la visión de otros filósofos, que sí pueden reflexionar con autoridad sobre este desconcertante dilema gnoseológico y metafísico.”
2.- H. Herrera.
D. Phil. Universidad de Würzburg.
Prof. Filosofía Moderna, Universidad de los Andes.
“Señor Director:
Respondiendo a la sugerencia del Dr. Peña y Lillo en carta publicada ayer, quisiera comentar dos puntos de la entrevista de Artes y Letras al Prof. Rafael Echeverría.
En primer lugar, la crisis del ‘modelo metafísico’ no se inicia con Feuerbach, sino, cuanto menos, con Kant. La crítica kantiana de la pretensión metafísica de conocer la ‘cosa en sí’, lo mismo que las ideas de Dios, de alma y de mundo, ya abre paso a un nuevo modo –no ‘metafísico-tradicional’- de filosofar.
Queda por determinar si el ‘modelo metafísico’ se encuentra efectivamente en crisis terminal. ¿No hay acceso directo al ser? Esta es una pregunta con muchas implicancias que no alcanzan a ser planteadas ni resumidamente aquí. Sin embargo, me atrevo a dejar ‘puesta’ una indicación. La determinación de lo que es puede ser alcanzada en una experiencia designable ‘vivencia de la nada’. Ella se logra al radicalizar la atención hacia nuestra existencia. En esa radicalización, las certezas cotidianas caen. Segura, en cambio, es nuestra muerte: la posibilidad de acabar completo. Contra el trasfondo de la posibilidad de la muerte, se muestra, sin embargo, el ser-del-yo. Aquí, surge el yo, indudable en cuanto es: el ser, en el yo como lo que aún no se acaba, sino que es.
Laestructura trascendental kantiana no parece capaz de de condicionarnos de tal modo que el acceso al ser,a su vez, condicionado. Para condicionar, debiera ‘ser’ de algún modo. Como pura nada, como aquella con que nos topamos en la vivencia descrita, no podría operar. El ser se manifiesta como ‘lo que queda más acá de la nada’, como lo que ‘es’ en cuanto ‘no es nada’. Esta visión, como tal, está más allá de toda condición. Que el yo ‘es’, en cuanto no ha caído en la nada, no parece desmentible.
Y en segundo lugar, Echeverría no distingue adecuadamente entre el orden del conocimiento y el orden político, al vincular la caída de la metafísica tradicional con la caída de los sistemas totalitarios. Esta vinculación, que no es original de Echeverría (se detecta, p. ej. En Popper y Kelsen) resulta problemática. La afirmación de una dignidad humana dada (‘metafísica’) parece predisponer mejor al respeto del otro que la idea de una condición humana total o parcialmente ‘construida’. Los socialismos reales, apoyados en la noción marxista de humanidad construida, atropellaron la dignidad de millones. En cambio, los padres de la moderna democracia creían en una dignidad fundada en un orden metafísico.”
2.- Dos Modelos de Realidad.
Ya los antiguos griegos postularon tres modelos de realidad, para solucionar la cuestión de hacia dónde encontrar la unidad que es el fundamento de la multiplicidad:
2.1.- El camino del mundo.
La realidad es lo Φυσις. (2) Se busca hacia abajo. Este modelo naturalista ha creído que la realidad consiste en una totalidad sin partes, sin cosas diferentes y opuestas entre sí. Se le ha llamado holismo a esta forma de pensar (del griego оλον = todo ). En el caso del hombre, éste habría formado parte de la naturaleza, sin necesidad de tener conciencia ni civilización. El cosmos en su totalidad habría sido a la vez material y espiritual; los dioses y la naturaleza eran lo mismo, y los hombres éramos parte de esta totalidad continua. La realidad es un sistema circular en que las partes son funcionales al todo, es decir están entre sí en una relación de interdependencia, lo que impide pensarlas como distintas entre sí: sujeto y objeto no pasan de ser nombres puestos a sendas abstracciones operativas, habiendo en verdad una conexión de naturaleza no material entre todas las ‘cosas’ del universo. Este sistema circular ‘ecológico’ es llamado La Mente, y es análogo a un sistema cibernético pero no inerte sino que dotado de vida. Históricamente, esta epistemología se correspondió con las primeras formas de representación de la realidad elaboradas por el pensamiento humano, y se conservó hasta fines de la Edad Media bajo la forma de alquimia, esoterismo, ocultismo, y otras denominaciones, siendo finalmente derrotada por el pensamiento racionalista triunfante en el Renacimiento.
2.2.-El camino de Dios.
Este es un modelo metafísico: postula que lo real está μετά = más allá lo φΰσις = la realidad natural. Es un modelo transcendentalista pues cree que el mundo material es una ilusión sostenida desde arriba por el mundo espiritual. (En cambio 2.1. es inmanentista pues cree que la realidad se sostiene por sí misma y no tiene nada debajo.) Esto en filosofía se llama dualismo: hay dos mundos, uno verdadero, falso el otro, bueno uno, malo el otro. El mundo material es cambiante; eterno e inmutable es el mundo del espíritu.
Platón primero y el cristianismo después refuerzan la idea de que el mundo espiritual es superior al mundo material. En el hombre, este dualismo es vivido como la oposición entre el cuerpo material y el alma. A través del cuerpo recibo información del mundo material y sólo la razón me permite pensar el mundo verdadero. El sentido de la vida humana es soportar las miserias del mundo material y llega después de la muerte mi alma inmortal a reunirse con Dios.
2.3. El camino del hombre.
Es el modelo antropológico. Se busca no hacia abajo ni hacia arriba sino hacia los lados. A diferencia de los dos modelos precedentes, aquí no hay una realidad externa al hombre, sea material o espiritual: el hombre es el fundamento de la realidad. Si hay una realidad más allá del alcance del hombre, no lo podemos saber. Esta idea que, como veremos en este curso de filosofía, ha ido siendo aceptada por la ciencia del siglo xxi, había sido postulada ya por unos filósofos griegos llamados sofistas. Protágoras: El hombre es la medida de todas las cosas.
No se puede ahora distinguir entre realidad e interpretación de la realidad. Ya no hay una verdad objetiva, válida para todos sino que hay verdades relativas a los sujetos. En el mejor de los casos, la verdad y el bien moral son convenciones, acuerdos a que los hombres llegan entre sí.
2.4. Reducción.
Las ideas son mapas para ubicarse en la realidad. Simplifiquemos el mapa precedente y reduzcamos los tres modelos a dos.
En efecto, a través de la historia, los modelos 1 y 3 han tendido a converger, incluso a fusionarse como está ocurriendo en la ciencia del siglo xxi. El hombre puede ser pensado como parte de un proceso natural, como viajero del cosmos. Dos importantes ejemplos de esta reducción:
La filosofía de B. Spinoza. Ya en el siglo xvii este filósofo tuvo la audacia de pensar que la materia y el pensamiento son ‘modos de Dios’ por lo que el hombre si bien pierde su libertad al ser parte de una realidad más grande que él, esta realidad es más que naturaleza: es la divinidad misma.
El segundo caso es, ciertamente, la teoría evolucionista de Darwin que no necesita mayor presentación.
Qué pierde el hombre con esta reducción?
Se han mencionado tres célebres ‘derrotas del hombre’a través de la historia de las ideas, ejecutadas por :
Copérnico,
Darwin,
Freud.
Habría una cuarta derrota, desde fines del siglo pasado. Lo invitamos a investigar esta cuestión.
¿Qué gana el hombre con esta reducción ?
En el texto “Tres creadores” (ver textos de tercero medio) (3), el hombre es el producto de un largo proceso cósmico, un producto de alta complejidad, dotado de atributos desconocidos para las especies ‘inferiores’. A los tres cerebros que identifica la ciencia, se ha añadido un cuarto cerebro: el lugar donde se procesan los significados. (4)
Además, a mediados del siglo pasado aparece en física el polémico principio antrópico. En su versión más dura, significaría que desde que hay Universo todo habría ocurrido para que apareciera el hombre y diera una explicación del Universo.
2.5. Tenemos pues dos modelos.
(Consulte los textos sobre complejidad usados en 2008.)
Modelo Metafísico Modelo Físico (en la acepción griega)
Trascendencia Inmanencia
Linealidad Circularidad
Orden Caos
Ser Hacer
Heterenomía Autonomía
Eternidad Temporalidad
Razón Sensibilidad
Objetividad Interdependencia
3.-Crisis del modelo metafísico.
Gott ist tot.
Con esta frase Nietzsche le da expresión al ateísmo que venía desarrollándose ocultamente en la filosofía. El ateísmo significa que no existe un mundo verdadero debajo, más allá de este mundo, que es el único que hay. La ausencia de Dios es nihilismo en el sentido de que la realidad que queda carece de fundamento, es amoral, es irracional, carece de sentido, es caos. Pero Nietzsche se defiende de la acusación de nihilismo, puesto que precisamente la concepción metafísica al desvalorizar ‘este’ mundo es lo realmente nihilista. Si Dios no existe, entonces una vida orientada a la vida después de la muerte es lo absurdo mismo.
El que no haya nada debajo de la realidad, significa que la esencia de lo real es caos y que los hombres débiles, los esclavos sienten miedo ante la nada e inventan un mundo verdadero, inventan a Dios. Los hombres de buena clase, los hombres fuertes, en cambio, inventan sobre las ruinas un nuevo mundo, sin ningún modelo de referencia como no sea su propia creatividad. Le inventan un sentido a su existencia.
Nihilismo o no, lo que vive el hombre común después de la ‘muerte de Dios’ a partir del siglo xx es una hipertrofia de un ego cada vez más funcional a los intereses de la sociedad tecnológica y de la economía de mercado, del capitalismo ‘duro’. Rousseau creía que los hombres nacen naturales y felices porque no tienen deseos, pero en el momento en que empiezan a reunirse aparecen los deseos; el resultado es la formación de la sociedad que está hecha para satisfacer esos deseos. El ‘yo verdadero’ queda cada vez más oculto en lo inconsciente. La vida del hombre se empobrece al verse desprovista de sentido y se reduce a satisfacer la definición de normalidad psíquica impuesta por la cultura. Por ejemplo, la sexualidad que originalmente es a-morfa, indiferenciada es convertida en una identidad excluyente: masculina o femenina. Los componentes excluidos quedan bloqueados en el inconsciente y no pueden ser integrados, en condiciones normales, al resto de la personalidad. Consecuencia de este empobrecimiento, son las soluciones patológicas a que el llamado ‘hombre light’, como lo llamó el psiquiatra. E. Rojas (5), debe recurrir para soportar una vida inauténtica y desprovista de libertad: una personalidad adictiva en una sociedad que no está hecha para los hombres, sino para las máquinas. La personalidad adictiva es aquella que pretende darle sentido a su existencia satisfaciendo necesidades falsas, que son falsas porque pertenecen al ego y no al yo verdadero. El adicto es similar a lo que en cibernética se llama un sistema desbocado: aumento incontrolado de la cantidad hasta que el sistema colapsa, sin que necesariamente se produzca un cambio en la cualidad, que podría ser la ‘salvación’ del adicto. (v. Prigogine, teoría del caos). Esto explica el consumo creciente de drogas y alcohol, así como las formas patológicas del amor y de la sexualidad. Es necesario aclarar que el uso de drogas y las prácticas sexuales ‘desviadas’ no son malas en sí mismas. Antes bien, las grandes culturas conocidas siempre usaron la droga y el sexo pero como un vehículo de ascenso hasta lo divino, y bajo la guía de maestros ‘iniciados’. En la sociedad actual, en cambio, la personalidad adictiva busca aplacar la angustia que le provoca una existencia pobre y estúpida. Por esto es que la droga y la sexualidad terminan aumentando el sufrimiento del sujeto. En otras culturas, en cambio, la droga no generó drog-adictos ni el sexo generó psicópatas sexuales.
Es decir, la muerte de Dios abrió nuevas posibilidades de desarrollo del hombre, pero la tecnología y el capitalismo convirtieron a las multitudes desesperadas en adictos al consumo.
En el campo de la epistemología, el nihilismo puede rastrearse en los principios del modelo de la complejidad. La idea fundamental es que la concepción mecanicista del universo (Galileo, Newton) es incapaz de ofrecer una explicación consistente para el comportamiento caótico de la realidad microfísica. Revise textos de tercero medio sobre este punto.
4.- Conclusión.
El curso de filosofía, decíamos, se propone entregarle herramientas intelectuales para que Ud.:
a.- realice una autoevaluación de lo que ha sido su vida,
b.- detecte los puntos de conflicto,
c.- diseñe una solución.
La psico-terapia tardó siglos en llegar a hacer, ahora, lo que la filosofía siempre hizo desde su nacimiento: permitir que el ‘paciente’ decida libremente el grado de cambios que desea introducir en su vida, incluida la alternativa de no hacer cambio alguno. Los filósofos no saben qué es la verdad; mal pueden saber lo que es la normalidad. Si Ud. es feliz así como es, entonces no necesita filosofía. Cuéntenos cómo lo hace.
Ya Platón se percató del problema. Es lícito obligar a un esclavo a ser libre?
Notas:
(1) Rafael Echeverría: Ontología del Lenguaje.
Por la Senda del Pensar Ontológico.
El Observador y Su Mundo.
(2) Faltan acentos y espíritus a estos términos griegos. Consulte al profesor de griego.
(3) Jorge Estrella: “Tres creadores: el Big-bang, al ADN y la Mente”. En visviri.blogspot.com
(4) Boris Cyrulnik: El Encantamiento del Mundo.
(5) Enrique Rojas: El Hombre Light.
Marzo, 2009.-
Asignatura: Filosofía.
Nivel: Cuarto Medio.
Contenido: Texto 01. Introducción.
1.- El contexto.
Con el fin de que un curso de filosofía tenga sentido para un alumno de cuarto medio (“¿qué hago con mi existencia?”), se examinará al lenguaje como aquello que ha quedado a la vista después de ‘la muerte de Dios’.
Entrevista a Rafael Echeverría. (1)
Manuel Feliú.
El Mercurio 15.10.06.
Los ideales que otrora fundamentaron y propulsaron el movimiento de sociedades enteras hoy se encuentran en crisis. Esto lo que Echeverría llama la caída del modelo metafísico, es decir, la caída de la forma de comprender la realidad que se originó con Platón y Aristóteles y que puso al ser como fundamento absoluto y último de ésta. Hoy ha cambiado el paradigma bajo el cual nos movemos y los patrones por los que regimos nuestra conducta se encuentran en transformación, hecho que nos obliga a encontrar nuevas respuestas.
Echeverría (sociólogo y doctor en filosofía de la universidad de Londres) ha dedicado su vida a una investigación permanente sobre los fundamentos del ser humano, cuestión que lo llevó en un inicio a interesarse por Marx para luego alejarse en busca de filósofos que dieran cuenta de este cambio radical que mencionamos. Es así como se aproximó a las filosofías de Feuerbach y Nietszche, a Buber, a Heidegger, a Foucault y a Vattimo, todos ellos pensadores en que esta temática encuentra momentos de reflexión notables. Desde que conoce a Fernando Flores y a Humberto Maturana, el derrotero de su pensamiento se orienta hacia una visión sistémica de la existencia humana, poniendo el acento en el punto de vista del observador, cuestión que naturalmente hereda de la ontología del observador de Humberto Maturana. En esos años en California desarrolla su libro más conocido La ontología del lenguaje , como un modo de responder a algunas interrogantes que la línea de investigación de Flores había dejado abiertas. Hoy, a través de su empresa Newfields, tiene presencia en varios países hispanoparlantes en los que ha desarrollado couching ontológico como una forma eficiente de resolver problemas al interior de las empresas, las que también se enfrentan a los nuevos desafíos de este cambio de paradigma.
Próximamente en Chile está por ser publicado su libro Por la senda del pensar ontológico.
-¿Cuáles crees tú que son los antecedentes necesarios para comprender este cambio de paradigma que propones estamos viviendo?
“Estamos viviendo una de las mutaciones más importantes que podemos enfrentar, una crisis fundamental de las categorías básicas con las cuales operábamos, el cambio radical de nuestra concepción sobre cómo somos los hombres y dónde se pone en cuestión una respuesta hegemónica que definió el conocimiento, las formas de vida y una ética de la convivencia desde hace más de dos mil años. Este proceso de transformación se inicia hace casi doscientos años con Feuerbach, cuando se lanza en picada contra el edificio hegeliano y luego con Nietzsche. En un orden completamente distinto pero complementario, ambos filósofos se enfrentan al orden metafísico imperante anunciando la caída de éste, orden que surge con Platón y Aristóteles y que pone al ser como fundamento de la realidad, fuente de toda verdad y justificación última de nuestra conducta. Estamos en una crisis del criterio de unicidad y eso es lo central del pensamiento metafísico, que culmina en un punto único, inmutable y trascendente donde nos subordinamos todos y del que normalmente algunos se apropian, reivindicando ser su encarnación y procurando someter a los demás a su parecer, porque ellos aseguran que tienen el mejor acceso a la verdad. Hoy día lo que está en cuestión es eso, que se traduce en la mutación de una concepción fundamental del ser humano, en el cuestionamiento y articulación de una nueva concepción alternativa que pone el énfasis en la transformación siguiendo el camino alternativo de Heráclito. Este cambio de paradigma es fruto de la caída de la metafísica tradicional y de los sistemas totalitarios que mencionábamos, cuestión que abre un nuevo orden, que pone el énfasis en la acción y que pone en cuestión la noción de verdad, que defiende la perspectiva de la interpretación y que afirma la multiplicidad del fenómeno humano incorporando aspectos despreciados por la metafísica como son la corporalidad y la dimensión emocional –como lo muestra Nietzsche- y en donde, sin despreciar la razón, se le da un papel completamente distinto, y donde comienzan a establecerse bases para respuestas en todos los ámbitos totalmente nuevas. Es un claro donde el ser humano y toda actividad humana y el sentido de la vida y de las modalidades de convivencia se articulan en claves totalmente desconocidas hasta ahora”.
-Tu discurso es consustancial con el ser, en la medida en que lo requieres permanentemente para articular desde él tus posiciones. ¿Qué lugar epistemológico ocupa el ser?
“Creo que no hay mayor posibilidad de conocimiento si prescindimos de la noción de ser. La noción de ser tiene un rol fundamentalmente epistemológico porque inaugura la posibilidad del conocimiento. No podemos erradicar por completo esta noción, lo más que podemos hacer es relativizarla, pero no anularla por completo. Yo no puedo decirte que puedo prescindir de referencia alguna al ser porque comprometo la capacidad de conocimiento, y es por eso que sostengo con mucha fuerza que no rechazamos la noción de ser, siempre estamos siendo de cierta forma y aunque lo articulamos de forma imperfecta no puedo prescindir de que siempre estamos siendo. A lo que nos oponemos es a la absolutización del ser que lo congela y que hace de la acción un reflejo de un ser inmutable previamente constituido. La tesis central que proponemos es que la acción genera ser, justamente lo in verso del postulado metafísico que pone al ser precediendo a la acción, para nosotros el ser es generado y está generándose siempre en función del comportamiento. A la vez que refleja el comportamiento, el ser lo está constituyendo y eso es parte central de nuestra propuesta. Es por eso que me gusta que te refieras al ser desde un punto de vista epistemológico, pues creo que no hay posibilidad de conocimiento si eliminas por completo la noción de ser, el verbo ser es un artificio del lenguaje que hace posible el conocimiento.”
-Tener conciencia de esta problemática también implica asumir la responsabilidad de que lo que nosotros estamos diciendo probablemente no pueda ser respaldado desde el horizonte de la verdad...
“Absolutamente... y esto implica entonces que sólo podemos afirmar conjeturas, posibilidades. A mí personalmente me encanta descubrirme cuando mis propias conjeturas se caen, pues es como la reivindicación de que uno no puede son ofrecer una interpretación dentro de un mundo de infinitas interpretaciones y que estamos inevitablemente condenados a ser demostrados falsos.”
-¿De qué manera la ontología del lenguaje es una herramienta útil para enfrentar este nuevo orden?
“La ontología del lenguaje se pregunta por los condicionantes del actuar humano, por los condicionantes visibles y no visibles del actuar humano. Cuando las posibilidades de acción están limitadas, la metafísica da cierto tipo de respuestas, y nuestra lucha es contra esa metafísica, la que llevamos en la sangre, la que da respuestas condicionadas cuando no ve posibilidades distintas de la respuesta. “La ontología del lenguaje” nos identifica a identificar con claridad los condicionantes ocultos de nuestro comportamiento.”
Esta propuesta generó el rechazo de algunos lectores de “El Mercurio”.
Cartas sobre este artículo.
1.- S. Peña y Lillo.
“Señor Director:
He leído en Artes y Letras del domingo 15 de Octubre la entrevista en la que don Rafael Echeverría postula el fin del modelo metafísico y sostiene la necesidad actual de utilizar un nuevo ‘paradigma’, donde no existiera un ser preestablecido, sino cambiante y generado por el propio comportamiento humano.
No soy filósofo, sino médico, y sólo puedo opinar desde la perspectiva clínica, en la cual es impensable la ausencia de ser o modelo preestablecido y arquetípico, que condicione el normal desarrollo organísmico. De no existir, sería imposible formular un criterio para distinguir lo sano y lo patológico. Sin duda, existen variedades, tanto del comportamiento somático como anímico y aun pueden estimarse como ‘nuevas formas de ser’, pero de un ser anómalo y aberrante (diabético, eszquizofrénico, etc.), precisamente porque constituyen una transgresión de la ‘normatividad psico-biológica de la vida’: de aquello ‘que es como debe ser’; es decir, de lo quie coincide con la potencialidad genética de su ser original, ya presente –al menos en lo esencial- en el óvulo recién fecundado.
Es posible que mi comprensión de un tema ajeno a mi oficio sea imperfecta. Es, por lo mismo, que pienso de interés para los lectores el poder conocer la visión de otros filósofos, que sí pueden reflexionar con autoridad sobre este desconcertante dilema gnoseológico y metafísico.”
2.- H. Herrera.
D. Phil. Universidad de Würzburg.
Prof. Filosofía Moderna, Universidad de los Andes.
“Señor Director:
Respondiendo a la sugerencia del Dr. Peña y Lillo en carta publicada ayer, quisiera comentar dos puntos de la entrevista de Artes y Letras al Prof. Rafael Echeverría.
En primer lugar, la crisis del ‘modelo metafísico’ no se inicia con Feuerbach, sino, cuanto menos, con Kant. La crítica kantiana de la pretensión metafísica de conocer la ‘cosa en sí’, lo mismo que las ideas de Dios, de alma y de mundo, ya abre paso a un nuevo modo –no ‘metafísico-tradicional’- de filosofar.
Queda por determinar si el ‘modelo metafísico’ se encuentra efectivamente en crisis terminal. ¿No hay acceso directo al ser? Esta es una pregunta con muchas implicancias que no alcanzan a ser planteadas ni resumidamente aquí. Sin embargo, me atrevo a dejar ‘puesta’ una indicación. La determinación de lo que es puede ser alcanzada en una experiencia designable ‘vivencia de la nada’. Ella se logra al radicalizar la atención hacia nuestra existencia. En esa radicalización, las certezas cotidianas caen. Segura, en cambio, es nuestra muerte: la posibilidad de acabar completo. Contra el trasfondo de la posibilidad de la muerte, se muestra, sin embargo, el ser-del-yo. Aquí, surge el yo, indudable en cuanto es: el ser, en el yo como lo que aún no se acaba, sino que es.
Laestructura trascendental kantiana no parece capaz de de condicionarnos de tal modo que el acceso al ser,a su vez, condicionado. Para condicionar, debiera ‘ser’ de algún modo. Como pura nada, como aquella con que nos topamos en la vivencia descrita, no podría operar. El ser se manifiesta como ‘lo que queda más acá de la nada’, como lo que ‘es’ en cuanto ‘no es nada’. Esta visión, como tal, está más allá de toda condición. Que el yo ‘es’, en cuanto no ha caído en la nada, no parece desmentible.
Y en segundo lugar, Echeverría no distingue adecuadamente entre el orden del conocimiento y el orden político, al vincular la caída de la metafísica tradicional con la caída de los sistemas totalitarios. Esta vinculación, que no es original de Echeverría (se detecta, p. ej. En Popper y Kelsen) resulta problemática. La afirmación de una dignidad humana dada (‘metafísica’) parece predisponer mejor al respeto del otro que la idea de una condición humana total o parcialmente ‘construida’. Los socialismos reales, apoyados en la noción marxista de humanidad construida, atropellaron la dignidad de millones. En cambio, los padres de la moderna democracia creían en una dignidad fundada en un orden metafísico.”
2.- Dos Modelos de Realidad.
Ya los antiguos griegos postularon tres modelos de realidad, para solucionar la cuestión de hacia dónde encontrar la unidad que es el fundamento de la multiplicidad:
2.1.- El camino del mundo.
La realidad es lo Φυσις. (2) Se busca hacia abajo. Este modelo naturalista ha creído que la realidad consiste en una totalidad sin partes, sin cosas diferentes y opuestas entre sí. Se le ha llamado holismo a esta forma de pensar (del griego оλον = todo ). En el caso del hombre, éste habría formado parte de la naturaleza, sin necesidad de tener conciencia ni civilización. El cosmos en su totalidad habría sido a la vez material y espiritual; los dioses y la naturaleza eran lo mismo, y los hombres éramos parte de esta totalidad continua. La realidad es un sistema circular en que las partes son funcionales al todo, es decir están entre sí en una relación de interdependencia, lo que impide pensarlas como distintas entre sí: sujeto y objeto no pasan de ser nombres puestos a sendas abstracciones operativas, habiendo en verdad una conexión de naturaleza no material entre todas las ‘cosas’ del universo. Este sistema circular ‘ecológico’ es llamado La Mente, y es análogo a un sistema cibernético pero no inerte sino que dotado de vida. Históricamente, esta epistemología se correspondió con las primeras formas de representación de la realidad elaboradas por el pensamiento humano, y se conservó hasta fines de la Edad Media bajo la forma de alquimia, esoterismo, ocultismo, y otras denominaciones, siendo finalmente derrotada por el pensamiento racionalista triunfante en el Renacimiento.
2.2.-El camino de Dios.
Este es un modelo metafísico: postula que lo real está μετά = más allá lo φΰσις = la realidad natural. Es un modelo transcendentalista pues cree que el mundo material es una ilusión sostenida desde arriba por el mundo espiritual. (En cambio 2.1. es inmanentista pues cree que la realidad se sostiene por sí misma y no tiene nada debajo.) Esto en filosofía se llama dualismo: hay dos mundos, uno verdadero, falso el otro, bueno uno, malo el otro. El mundo material es cambiante; eterno e inmutable es el mundo del espíritu.
Platón primero y el cristianismo después refuerzan la idea de que el mundo espiritual es superior al mundo material. En el hombre, este dualismo es vivido como la oposición entre el cuerpo material y el alma. A través del cuerpo recibo información del mundo material y sólo la razón me permite pensar el mundo verdadero. El sentido de la vida humana es soportar las miserias del mundo material y llega después de la muerte mi alma inmortal a reunirse con Dios.
2.3. El camino del hombre.
Es el modelo antropológico. Se busca no hacia abajo ni hacia arriba sino hacia los lados. A diferencia de los dos modelos precedentes, aquí no hay una realidad externa al hombre, sea material o espiritual: el hombre es el fundamento de la realidad. Si hay una realidad más allá del alcance del hombre, no lo podemos saber. Esta idea que, como veremos en este curso de filosofía, ha ido siendo aceptada por la ciencia del siglo xxi, había sido postulada ya por unos filósofos griegos llamados sofistas. Protágoras: El hombre es la medida de todas las cosas.
No se puede ahora distinguir entre realidad e interpretación de la realidad. Ya no hay una verdad objetiva, válida para todos sino que hay verdades relativas a los sujetos. En el mejor de los casos, la verdad y el bien moral son convenciones, acuerdos a que los hombres llegan entre sí.
2.4. Reducción.
Las ideas son mapas para ubicarse en la realidad. Simplifiquemos el mapa precedente y reduzcamos los tres modelos a dos.
En efecto, a través de la historia, los modelos 1 y 3 han tendido a converger, incluso a fusionarse como está ocurriendo en la ciencia del siglo xxi. El hombre puede ser pensado como parte de un proceso natural, como viajero del cosmos. Dos importantes ejemplos de esta reducción:
La filosofía de B. Spinoza. Ya en el siglo xvii este filósofo tuvo la audacia de pensar que la materia y el pensamiento son ‘modos de Dios’ por lo que el hombre si bien pierde su libertad al ser parte de una realidad más grande que él, esta realidad es más que naturaleza: es la divinidad misma.
El segundo caso es, ciertamente, la teoría evolucionista de Darwin que no necesita mayor presentación.
Qué pierde el hombre con esta reducción?
Se han mencionado tres célebres ‘derrotas del hombre’a través de la historia de las ideas, ejecutadas por :
Copérnico,
Darwin,
Freud.
Habría una cuarta derrota, desde fines del siglo pasado. Lo invitamos a investigar esta cuestión.
¿Qué gana el hombre con esta reducción ?
En el texto “Tres creadores” (ver textos de tercero medio) (3), el hombre es el producto de un largo proceso cósmico, un producto de alta complejidad, dotado de atributos desconocidos para las especies ‘inferiores’. A los tres cerebros que identifica la ciencia, se ha añadido un cuarto cerebro: el lugar donde se procesan los significados. (4)
Además, a mediados del siglo pasado aparece en física el polémico principio antrópico. En su versión más dura, significaría que desde que hay Universo todo habría ocurrido para que apareciera el hombre y diera una explicación del Universo.
2.5. Tenemos pues dos modelos.
(Consulte los textos sobre complejidad usados en 2008.)
Modelo Metafísico Modelo Físico (en la acepción griega)
Trascendencia Inmanencia
Linealidad Circularidad
Orden Caos
Ser Hacer
Heterenomía Autonomía
Eternidad Temporalidad
Razón Sensibilidad
Objetividad Interdependencia
3.-Crisis del modelo metafísico.
Gott ist tot.
Con esta frase Nietzsche le da expresión al ateísmo que venía desarrollándose ocultamente en la filosofía. El ateísmo significa que no existe un mundo verdadero debajo, más allá de este mundo, que es el único que hay. La ausencia de Dios es nihilismo en el sentido de que la realidad que queda carece de fundamento, es amoral, es irracional, carece de sentido, es caos. Pero Nietzsche se defiende de la acusación de nihilismo, puesto que precisamente la concepción metafísica al desvalorizar ‘este’ mundo es lo realmente nihilista. Si Dios no existe, entonces una vida orientada a la vida después de la muerte es lo absurdo mismo.
El que no haya nada debajo de la realidad, significa que la esencia de lo real es caos y que los hombres débiles, los esclavos sienten miedo ante la nada e inventan un mundo verdadero, inventan a Dios. Los hombres de buena clase, los hombres fuertes, en cambio, inventan sobre las ruinas un nuevo mundo, sin ningún modelo de referencia como no sea su propia creatividad. Le inventan un sentido a su existencia.
Nihilismo o no, lo que vive el hombre común después de la ‘muerte de Dios’ a partir del siglo xx es una hipertrofia de un ego cada vez más funcional a los intereses de la sociedad tecnológica y de la economía de mercado, del capitalismo ‘duro’. Rousseau creía que los hombres nacen naturales y felices porque no tienen deseos, pero en el momento en que empiezan a reunirse aparecen los deseos; el resultado es la formación de la sociedad que está hecha para satisfacer esos deseos. El ‘yo verdadero’ queda cada vez más oculto en lo inconsciente. La vida del hombre se empobrece al verse desprovista de sentido y se reduce a satisfacer la definición de normalidad psíquica impuesta por la cultura. Por ejemplo, la sexualidad que originalmente es a-morfa, indiferenciada es convertida en una identidad excluyente: masculina o femenina. Los componentes excluidos quedan bloqueados en el inconsciente y no pueden ser integrados, en condiciones normales, al resto de la personalidad. Consecuencia de este empobrecimiento, son las soluciones patológicas a que el llamado ‘hombre light’, como lo llamó el psiquiatra. E. Rojas (5), debe recurrir para soportar una vida inauténtica y desprovista de libertad: una personalidad adictiva en una sociedad que no está hecha para los hombres, sino para las máquinas. La personalidad adictiva es aquella que pretende darle sentido a su existencia satisfaciendo necesidades falsas, que son falsas porque pertenecen al ego y no al yo verdadero. El adicto es similar a lo que en cibernética se llama un sistema desbocado: aumento incontrolado de la cantidad hasta que el sistema colapsa, sin que necesariamente se produzca un cambio en la cualidad, que podría ser la ‘salvación’ del adicto. (v. Prigogine, teoría del caos). Esto explica el consumo creciente de drogas y alcohol, así como las formas patológicas del amor y de la sexualidad. Es necesario aclarar que el uso de drogas y las prácticas sexuales ‘desviadas’ no son malas en sí mismas. Antes bien, las grandes culturas conocidas siempre usaron la droga y el sexo pero como un vehículo de ascenso hasta lo divino, y bajo la guía de maestros ‘iniciados’. En la sociedad actual, en cambio, la personalidad adictiva busca aplacar la angustia que le provoca una existencia pobre y estúpida. Por esto es que la droga y la sexualidad terminan aumentando el sufrimiento del sujeto. En otras culturas, en cambio, la droga no generó drog-adictos ni el sexo generó psicópatas sexuales.
Es decir, la muerte de Dios abrió nuevas posibilidades de desarrollo del hombre, pero la tecnología y el capitalismo convirtieron a las multitudes desesperadas en adictos al consumo.
En el campo de la epistemología, el nihilismo puede rastrearse en los principios del modelo de la complejidad. La idea fundamental es que la concepción mecanicista del universo (Galileo, Newton) es incapaz de ofrecer una explicación consistente para el comportamiento caótico de la realidad microfísica. Revise textos de tercero medio sobre este punto.
4.- Conclusión.
El curso de filosofía, decíamos, se propone entregarle herramientas intelectuales para que Ud.:
a.- realice una autoevaluación de lo que ha sido su vida,
b.- detecte los puntos de conflicto,
c.- diseñe una solución.
La psico-terapia tardó siglos en llegar a hacer, ahora, lo que la filosofía siempre hizo desde su nacimiento: permitir que el ‘paciente’ decida libremente el grado de cambios que desea introducir en su vida, incluida la alternativa de no hacer cambio alguno. Los filósofos no saben qué es la verdad; mal pueden saber lo que es la normalidad. Si Ud. es feliz así como es, entonces no necesita filosofía. Cuéntenos cómo lo hace.
Ya Platón se percató del problema. Es lícito obligar a un esclavo a ser libre?
Notas:
(1) Rafael Echeverría: Ontología del Lenguaje.
Por la Senda del Pensar Ontológico.
El Observador y Su Mundo.
(2) Faltan acentos y espíritus a estos términos griegos. Consulte al profesor de griego.
(3) Jorge Estrella: “Tres creadores: el Big-bang, al ADN y la Mente”. En visviri.blogspot.com
(4) Boris Cyrulnik: El Encantamiento del Mundo.
(5) Enrique Rojas: El Hombre Light.
Marzo, 2009.-

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